Datos útiles para leer texto y realizar exámenes
Cuestiónese a medida que lee:
Cuando esté leyendo, hágase la imagen mental de que está teniendo una discusión con el autor.
Pregúntele permanentemente sobre las afirmaciones que hace y sobre las ideas que le presenta.
Vea si él le está dando las respuestas que lo satisfacen.
¿Qué significa el título del capítulo?, ¿Qué significan los subtítulos?, ¿Qué significan las palabras utilizadas en su propio contexto?, ¿Qué tratan de demostrar las tablas, diagramas y gráficas presentadas?, ¿Qué significan las palabras del resumen y conclusiones?, ¿Está el autor escribiendo desde un punto de vista especial?, ¿Por qué se detuvo tanto en algunos aspectos y no en otros?, ¿Cuándo se escribió el texto?, ¿Se han producido nuevos hechos o descubrimientos que releguen las opiniones del autor a un segundo plano o las hagan incorrectas?.
Lea buscando las ideas principales
¿Cómo debe ser concretamente la lectura? En primer lugar, silenciosa. La sugerida lectura “en voz alta” que a veces elogiaban nuestros maestros tienen como objetivos inevitables el estudio de memoria. Es decir, un almacenamiento de datos sin fijación de conceptos. Desde otro punto de vista, experiencias recientes demostraron que los mecanismos distintos y complejos de la lectura en voz alta implican que sea mucho más lenta que la lectura en silencio. La lectura en silencio permite concentrar la atención y favorecer todas las técnicas de la lectura habitual.
Su lectura debe tener un objetivo principal: “averiguar cuáles son las ideas principales del autor en cada capítulo”. Al leer pregúntese constantemente qué es lo que está tratando de decir el autor, en una actitud mental similar a la que tendría si usted estuviera conversando con él. No se fije en los detalles. Concéntrese en las ideas principales y usted descubrirá que recordar los detalles resulta más fácil. Esto resulta así, porque las ideas principales generalmente tienen una relación lógica fácil de entender y recordar. Ellas definen un “esqueleto” conceptual dondre podrá ubicar después los detalles. Un texto es conocimiento estructurado. Para entender dicho conocimiento usted debe reconocer dicha estructura primero.
Antes de cerrar el libro repita los puntos principales de la materia que acaba de leer. Vea si puede anotar en forma breve las ideas principales de la sección que leyó. Si usted es capaz de hacer esto, la mayoría de los detalles que apoyan las ideas principales le vendrán a la memoria fácilmente.
Revise el texto completo:
No comience de inmediato a leer el libro a partir de la página uno, haga primero una rápida revisión de todo el libro para obtener una idea global sobre lo que trata. Inspeccione todo el libro. Vea cómo está organizado. Fíjese en los títulos de los capítulos y secciones, en las referencias bibliográficas, figuras, resúmenes y otras ayudas metodológicas que el autor haya incluido, a fin de ayudar a la comprensión y retención de los contenidos o materias.
Lea el prefacio. En él, normalmente el autor expone el propósito principal que tenía en mente al escribir el libro. También es frecuente que en el prefacio el autor reseñe sus propios puntos de vista sobre el tema. Ambos aspectos son importantes para ubicar el libro en un contexto más amplio. Piense que sobre una materia existen muchos libros escritos y no todos son iguales.
Mire el último capítulo o las últimas páginas del libro. Generalmente el autor las usa para resumir los temas principales expuestos en los capítulos anteriores, por lo que leerlo antes de estudiar le entrega una sinopsis muy útil.
Cuando deba leer un capítulo asignado como lectura individual, antes de empezar haga una inspección rápida del material. Busque cualquier encabezamiento o resumen que pueda aparecer. Tanto resúmenes como la secuencia de títulos y subtítulos entregan pistas útiles sobre las ideas principales que el autor desea recalcar. Ellos sirven también como guía de estudio. Fije su atención en los encabezamientos de capítulos y secciones, pues su disposición en el texto (tamaño de letras, color), a menudo indican cuáles son los tópicos principales, distinguiéndolos de los menos importantes.







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